....


Del mismo autor


... Nuestro planeta    


José Molinelli freytes
Geomorfólogo
sábado, 19 de abril de 2003



No es el más grande, ni el más brillante, ni el de más lunas, ni el de mayor campo gravitacional. Tampoco el más caliente ni el más frío, ni el que gira más rápido alrededor del Sol. No posee anillos, y tiene un corazón de hierro fundido que crea un campo magnético a su alrededor.

Es el más denso de todos los planetas de nuestro sistema solar, y sus fluctuaciones térmicas son moderadas cuando las comparamos con las de los demás. Es el único lugar de nuestro sistema solar donde el agua existe en sus tres estados, y le llamamos Planeta Tierra aunque la mayor parte de su superficie está cubierta por agua. Su rasgo más extraordinario es el hecho que, del Universo conocido, la Tierra es el único planeta capaz de sostener la diversidad de especies que conforman el colorido mosaico de vida del que los humanos formamos parte. Millones de especies de todo tipo han poblado sus mares y océanos, desiertos y bosques, sabanas y tundras para crear el único lugar que conocemos en el universo donde las plantas, a través de millones de años de fotosíntesis, generaron una atmósfera rica en oxígeno que sostiene la vida de millones de otras especies.

La Tierra es un sistema dinámico en el cual los recursos se renuevan de manera constante, facilitando la evolución de todas las formas de vida. Abastos de aire limpio, agua fresca y suelos fértiles son regenerados una y otra vez por los ciclos biogeoquímicos que regulan la interacción y el flujo de materia entre los cuatro componentes principales del ambiente: la litosfera, de la cual forma parte la tierra que pisamos; la atmósfera, que contiene el aire que respiramos; la hidrosfera que nos provee el agua que bebemos; y la biosfera que suple los alimentos que necesitamos para vivir. Todos los organismos vivientes del reino vegetal y animal dependemos de los equilibrios naturales que, a través de millones de años, han preservado la continuidad de la vida en la Tierra.

Hoy día, por primera vez en la historia de la humanidad, estos equilibrios naturales están siendo alterados causando cambios climáticos, hidrológicos, geológicos y ecológicos que amenazan la sustentabilidad de numerosas formas de vida, incluyendo la especie humana.

El cambio climático promete condiciones de sequías e inundaciones más extremas y variables que pueden afectar los principales graneros de producción agrícola en la región central de América de Norte, Asia y Europa. El ascenso en el nivel del mar, como consecuencia de la fusión de las masas de hielo glacial, amenaza la vida a millones de seres humanos que viven próximos al mar, quienes se verán afectados por los efectos de la erosión de las playas, las inundaciones costeras, la intrusión salina y la eliminación de importantes hábitats costeros esenciales para el mantenimiento de la pesca.

La deforestación y la pérdida acelerada de la biodiversidad están eliminando especies que pueden tener un valor incalculable por su resistencia a los cambios climáticos que se avecinan, o para el desarrollo de nuevas drogas para combatir las enfermedades. El área de suelos agrícolas de alto potencial es cada vez menor debido a la erosión acelerada, la salinización y el desparramamiento urbano. La disponibilidad de agua fresca es cada vez menor debido a la contaminación y manejo ineficiente del recurso, y se perfilan conflictos bélicos por el control de los recursos de agua como los que ya ocurren por el petróleo a nivel global. Esta situación se agrava cuando consideramos que la población mundial sigue creciendo a razón de 90 millones de personas al año, y que ya estamos haciendo uso de algunos recursos más allá de la capacidad de la Tierra para renovarlos.

Seremos cada vez más, pero con menos agua, menos bosques, menos terrenos agrícolas y menos recursos para sostener la creciente población, no sólo debido a los límites físicos de los sistemas terrestres, sino a la mala distribución de la riqueza, la desigualdad social, la pobreza y la explotación -no sólo de la naturaleza- sino de los poderosos sobre los desprotegidos. Los puertorriqueños tenemos una responsabilidad directa con la porción de ese sistema global donde por generaciones, trabajando la tierra, nos formamos como pueblo. Enfrentar la misma conlleva preservar nuestros recursos procurando el desarrollo de una sociedad sustentable en armonía con los sistemas naturales.

Para esto tenemos que reconstruir nuestras ciudades y no destruir nuestros campos. Hay que identificar -haciendo uso de la más moderna tecnología-aquellos lugares donde se debe proteger a la naturaleza de los humanos, para que ésta continúe brindando su maravillosa función estabilizadora. Hay que identificar todos los lugares susceptibles a desastres naturales múltiples, de manera que podamos desarrollar estrategias efectivas para ubicar a la población en lugares seguros. Hay que manejar y proteger adecuadamente los terrenos agrícolas, las zonas de recarga de acuíferos, las cuencas hidrográficas y las áreas naturales, ya que todas ellas son esenciales para el logro de un desarrollo sostenido. Por último, hay que proteger los recursos del paisaje geográfico y la unidad estética y funcional que los engloba, a fines de preservar la belleza tropical de nuestro entorno.

El próximo martes 22 de abril, día del Planeta Tierra, celebremos el mosaico de vida en el planeta y hagamos la firme resolución de preservarlo respetando los sistemas y procesos naturales del único planeta vivo en este recodo del Universo. De todos los lugares del planeta Tierra, nuestra Isla posee uno de los mejores climas. Contamos con suelos fértiles, abundante agua y una vegetación que reverdece con vigor aún después del huracán más severo. Contamos con playas, bosques, ríos, cavernas, humedales, valles agrícolas, lagunas, lagos y los recursos esenciales para el logro de una vida buena. Contamos con el conocimiento, el capital económico y la tecnología para manejar nuestros recursos de forma sustentable. Encaminémonos hacia un futuro en comunión con la naturaleza y hagamos que esta visión también nos una en armonía social para lograr un Puerto Rico que, con determinación y firmeza, se dirija hacia un mejor futuro.


-----OOO-----

Regreso a la página anterior