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El 2 de mayo de 1787 ocurrió un fuerte sismo que se sintió en toda la Isla y que derribó la iglesia de Arecibo, ave- rió las iglesias de Bayamón y Toa Baja y causó daños conside- rables a los Castillos San Felipe del Morro y San Cristóbal, donde se quebraron murallas, aljibes y casas de guardia.

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... Verdades sobre sismos   


José Molinelli
Geomorfólogo
sábado, 17 de mayo de 2003



Puerto Rico está ubicado en un área de alto riesgo sísmico donde a través de la historia fuertes terremotos han causado serios daños a la vida y propiedad. El más reciente de éstos ocurrió el 11 de octubre de 1918 al noroeste de Aguadilla.

Este terremoto tuvo una magnitud aproximada de 7.3 en la escala Richter y fue acompañado por un maremoto que alcanzó unos seis metros de altura. Este evento causó la muerte de más de 116 personas, así como millones de dólares en pérdidas. Otro sismo de magnitud comparable ocurrió el 18 de noviembre de 1867, 20 días después de ser devastada la Isla por el huracán San Narciso. Su epicentro estuvo ubicado entre Puerto Rico y Santa Cruz, y el sismo vino acompañado de un maremoto que penetró casi 150 metros en la costa de Yabucoa. El 2 de mayo de 1787 ocurrió un fuerte sismo que se sintió en toda la Isla y que derribó la iglesia de Arecibo, averió las iglesias de Bayamón y Toa Baja y causó daños considerables a los Castillos San Felipe del Morro y San Cristóbal, donde se quebraron murallas, aljibes y casas de guardia. Ante este potencial de alto riesgo sísmico, es importante aclarar algunas ideas equivocadas que por generaciones han creado temores y ansiedades en la población.

Dichas ideas generan miedo, negación y alarmismo entre los ciudadanos, y afectan su disposición a tomar acciones encaminadas a mitigar los efectos de los terremotos en sus residencias y áreas de trabajo o estudio. Con el propósito de educar en torno a este asunto, a continuación aclaro algunas de las falacias más comunes que me han compartido los ciudadanos en las conferencias y orientaciones que sobre este tema he ofrecido a través de toda la Isla.

-Es falso que Puerto Rico se hunde en caso de terremoto. La isla de Puerto Rico es la parte emergente de un sistema montañoso submarino que está cimentado sobre roca sólida y firme. La Isla no es hueca, ni flota, ni se va a hundir o deslizar al mar. Tampoco es la punta de un volcán, ya que no hay volcanes en Puerto Rico pues fueron eliminados por la acción de la erosión hace decenas de millones de años.

-Durante un sismo, la tierra no se abre formando un profundo abismo que se traga a la gente, las edificaciones y las ciudades. Esta idea proviene probablemente de las películas de cine y televisión que quieren impresionar al espectador. Esto jamás se ha observado durante un terremoto. Lo que sí puede formarse son grietas productos de derrumbes, licuación o asentamientos de terrenos. Ninguna de éstas se traga a la gente.

-No hay relación alguna entre el estado del tiempo y los terremotos. Desde "tiempos de España" viene la idea de que mucho calor, humedad alta y aire estancado es presagio seguro de terremoto. No obstante, los terremotos ocurren tanto en las zonas secas y desérticas como en las regiones polares, en invierno o en verano, cuando hay calma o cuando hay viento. No se ha encontrado relación alguna entre las condiciones atmosféricas o climáticas y los terremotos. Éstos son producto del movimiento entre las placas que resultan del calor interior de la Tierra, y no del calor de la atmósfera.

-Un maremoto no puede barrer la Isla. Ésta es una de las ideas que más miedo causa en algunas personas. Lo cierto es que los que se han registrado a través de nuestra historia no han excedido 20 pies de altura. De ocurrir un maremoto, sólo las áreas bajas en la costa serán afectadas. Durante maremotos pasados el mar ha penetrado poco más de un centenar de metros tierra adentro, de manera que éste es un fenómeno exclusivamente costero. Ningún maremoto de origen sísmico barrerá a Puerto Rico.

-De ocurrir un terremoto fuerte, sus efectos no se van a sentir en toda la Isla. La experiencia histórica señala que habrá un área cerca del epicentro donde se experimentarán daños mayores, pero estos daños decrecerán a medida que aumenta la distancia al epicentro. Durante el 1918 sólo el área noroeste sufrió daños severos. Lo mismo ocurrió con el área sudeste durante el terremoto de 1867 y con el área norte durante el de 1787. Ninguno de éstos causó devastación en toda la Isla.

-De ocurrir un terremoto fuerte como los que nos han afectado en el pasado la inmensa mayoría de las edificaciones en Puerto Rico quedarán en pie. Las probabilidades de que colapse la edificación donde usted vive son bajas. Los daños se concentrarán cerca del área próxima al epicentro, así como en aquellas edificaciones mal construidas o ubicadas en terrenos blandos y en zonas de relleno, y en casas con columnas largas de longitud desigual en el interior de la Isla.

-La mayor parte de las heridas y muertes serán infligidas por objetos como ladrillos, vidrios, muebles, enseres, lámparas, adornos, anuncios, fachadas y otros elementos decorativos que podrían caer sobre usted. La mayoría de las veces la magnitud de daños al contenido de las edificaciones será mayor que a la estructura misma. Este hecho demuestra la importancia de tomar medidas de mitigación antes de que ocurra el terremoto.

-En Puerto Rico se pueden experimentar terremotos de gran magnitud, como los ocurridos en el pasado. Algunas personas piensan que en Puerto Rico solo ocurren temblores pequeños como los que con frecuencia sentimos. Esta idea surge del hecho de que la inmensa mayoría de la población de Puerto Rico no ha experimentado los efectos de un terremoto fuerte. Es importante que conozcamos nuestra realidad sísmica y tomemos las medidas necesarias para protegernos. La ciencia no ha avanzado lo suficiente como para poder predecir cuando ocurrirá el próximo terremoto, pero la realidad es que podría ocurrir en cualquier momento. Por esto es importante que desarrollemos una conciencia sísmica que nos permita prepararnos para enfrentar adecuadamente el próximo terremoto que afecte la Isla, y reducir la pérdida de vidas y de propiedad. Estar preparados es responsabilidad de todos.


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