La república imperial
Antonio Fernós
Catedrático de Derecho

miércoles, 2 de abril de 2003     

Punto de encuentro

Con éste título se ha publicado un libro que amenaza con estremecer el pensamiento político-jurídico-constitucional en los Estados Unidos. En síntesis, los Estados Unidos son un imperio, siempre lo han sido; desde Filadelfia en 1787. Desde Filadelfia adopta el águila como ave nacional; es símbolo; águila imperial como Roma.

"The Imperial Republic" de James G. Wilson, llega a mis manos con una generosa dedicatoria del autor; "por una justa conceptualización de la igualdad".

Es un sentimiento jurídico del colega, pero más aún es reconocimiento y solidaridad con la realidad política que padece el pueblo nuestro bajo la "República Imperial" que es hoy los Estados Unidos de América. Es intelectualmente honrado de su parte.

Wilson es catedrático en Amherst College en Massachussets, una institución de altísimo rango y prestigio. Se une a un gran grupo de intelectuales en Estados Unidos que están señalando la transformación de su gobierno de república constitucional democrática a una república monárquica.

El libro señala la trayectoria imperial desde la llamada guerra civil (1860-65), la compra de Alaska, la conquista de las tribus indias, la invasión de Hawai y Suramérica, y la Guerra Hispanoamericana. Señala el racismo que se evidencia en las actuaciones que validó el Tribunal Supremo; el racismo que niegan tener en el caso Plessy v. Ferguson (segregación por "separate but equal") lo demuestran en los famosos Casos Insulares (Downes v. Bidwell sobre comercio de Puerto Rico) donde Wilson destaca que la decisión se fundamenta en la superioridad racial; es lo mismo, afirma; es racismo, es imperialismo del que se declara superior a otros pueblos. Es "la carga del hombre blanco", su destino manifiesto.

La doctrina de esos casos, consolidada en Balzac v. Porto Rico de 1922, revocó la doctrina de la Constitución de 1787 y decisiones del siglo 19 prohibiendo al Congreso crear colonias o negar igualdad de derechos personales. Protegieron los derechos comerciales y consolidaron el imperio del capital, por sobre los derechos del ser humano.

Lo que señala el profesor Wilson es la trayectoria que ha seguido el gobierno de Estados Unidos al transformarse en imperio constitucional. La conclusión es inevitable: Estados Unidos no es hoy una democracia.

El señalamiento es contundente e impactante sobre todo en estos días.

¿Por qué no es ya una democracia? La mejor manera de explicar lo que debería ser la democracia la expresó Lincoln en sus últimas palabras del discurso de Gettysburg: el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo. Lincoln fue asesinado; por las mismas fuerzas oligárquicas que asesinaron más tarde a John F. Kennedy, a Martin Luther King Jr., y a Robert Kennedy.

El gobierno comienza a dejar de ser "del pueblo" con el asesinato de Lincoln; luego el Tribunal Supremo inicia una serie de decisiones judiciales que protegen el comercio privado, los bancos, los ferrocarriles, el genocidio de los indios, la expansión territorial incluyendo la posesión del petróleo en Oklahoma. Mientras a la vez deniega la protección constitucional a los nuevos ciudadanos negros, y no reconoce que los indios sean ciudadanos.

Se violan o incumplen los tratados con las tribus indias, se legitima la conquista de nuevos territorios como "posesiones o territorio no-incorporado".

Cuando un gran país deja de ser fiel a sus principios filosóficos, como lo es la democracia (Nosotros, el pueblo) para ir moviéndose a la protección de otros intereses o valores en menosprecio del ciudadano y sus garantías constitucionales, se inicia el camino inexorable al imperio.

En noviembre de 2000, el Tribunal Supremo eligió a George W. Bush, presidente; en 2002-2003 ese presidente ha empobrecido al pueblo, enriquecido las prepotencias comerciales y petroleras, inicia un trámite de guerra sin la declaración que exige la Constitución, y encarcela personas y ciudadanos sin debido el proceso de ley.

A medida que pasan las semanas se advierte la diferencia entre lo que se dice, lo que se reclama, lo que se solicita, con lo que finalmente se pretende en la crisis de Irak. Poco a poco, bajo la sensata presión internacional; Irak va cumpliendo; comienza a destruir sus armas prohibidas, y algunas no prohibidas también.

Pero el coloso goloso, el imperio de su majestad George W. exige algo que la Resolución 1441 del Consejo de Seguridad no discute siquiera: ¡la renuncia de Saddam Hussein!

Es la viva representación del fanático; "¡Saddam Hussein se tiene que ir porque quiso matar a mi papá!"; se tiene que ir porque Dick Chenney y yo queremos más pozos de petróleo; porque Irak es un país que lo inventamos los anglosajones después que le quitamos la Palestina a los turcos en 1918 para entregársela a los zelotes judíos. Por todo eso se tiene que ir Saddam; porque esa tierra es para gobernarla quien yo diga, "porque yo hablo con Dios".

Frases como esta última tienen en estado de preocupación a crecientes sectores de la opinión pública norteamericana. Véase Newsweek de 10 de marzo de 2003.

El reportaje aterra. Este hombre arrepentido de su vida alcohólica y disoluta hasta 1984, pasó "de Jack Daniels Bourbon Scotch a Jesús", y ahora quiere imponerle su visión religiosa a todo el planeta.

Sus expresiones pueden calcarse a las de presidentes norteamericanos de la peor época expansionista e imperialista de fines del siglo 19 cuando se guiaban por "el destino manifiesto del hombre blanco anglosajón y protestante de llevar su civilización a todo el orbe".

Entonces eso quería decir conquistar todo el territorio hispano y católico, sacar a España de América y controlar el istmo de Panamá.Luego vino lo de hoy; y lo de hoy comenzó en 1918-48; ¡es Israel! USA-U.K; o sea, los anglosajones Estados Unidos y Reino Unido pagan, fabrican y mantienen al Estado Hebreo, y ahora quieren y tienen que asegurar la prepotencia israelí en la Palestina. (Vean Newsweek, 17 de marzo de 2003, página 15, y BBC Mundo (Londres) 14 de marzo de 2003).

POR ESO hay predicadores de la alianza "cristiano (?) -hebrea" contra todo lo musulmán. Tengamos cuidado; los pueblos que sacrifican su libertad en aras de su "seguridad" terminan sin ninguna, y bajo la tiranía. Rechazo el "Destino Manifiesto del Hombre blanco anglosajón protestante. En palabras de Lance Morrow, editorial en Time Magazine, 17 de marzo de 2003, p.90: el peligro para Estados Unidos. está en que tratando de proteger lo que tiene, pierda lo que es valioso conservar". Se refiere a su constitución democrática.

El ultimátum del 17-03-2003, día de San Patricio, es uno patético de un inepto acorralado, sin apoyo político, ni jurídico, ni moral, ni ético.

Hasta el corresponsal del conservador Miami Herald, Andrés Oppenheimer, a través de CNN en español, lo denunció como "precipitado" el martes 18-03; "Bush será un presidente de cuatro años", dijo.

Ese día, el Papa declaraba a tenor con el secretario general de la ONU, Koffi Annan sobre la ilegitimidad y consecuencias de la agresión sajona contra Irak.
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